“Subió después a la montaña, llamó a los que él quiso para que estuvieran con él”. (Cfr. Mc. 3,13)
“No me eligieron ustedes a mí; fui yo quien los elegí a ustedes. Y los he destinado para que vayan y den fruto y este fruto permanezca. (Cfr. Jn. 15,16).
El llamado a vivir plenamente para Dios y servirle a Él, tiene carácter divino, pues de Él, en la persona de Jesús, viene el ser elegidos. Al saberse llamados la respuesta, con sus exigencias, depende de nosotros.
Querido amigo (a), si experimentas en tu corazón un llamado especial de Dios para consagrarle tu vida, respóndele con generosidad.
Esta familia te ofrece la oportunidad de entregarte totalmente a su servicio, como consagrado, abrazando los consejos evangélicos, más un voto propio de la comunidad, el de vivir, de forma gratuita y oblativa, a Jesús en el hermano más desprotegido y necesitado.
Nuestro Carisma se centra en la palabra de Dios, por medio de una frase de san Pablo a los Filipenses “Tengan entre ustedes los mismos sentimientos de Cristo Jesús” (Fil. 2,5).
Nuestra Espiritualidad consiste que realicemos con gratitud, en nuestras vidas, el camino de abajamiento tal como Jesús lo hizo por nosotros, que siendo Dios se hace hombre y siervo realizando la voluntad del Padre, al morir en una cruz, redimiéndonos de la muerte y del pecado y así vivir en la plenitud del amor. (Cfr. Fil. 2, 6-8)
En las diferentes etapas de formación (Aspirantado, Postulantado, Noviciado, Juniorado y Votos perpetuos), el (la) hermano (a) ha de ir asimilando los sentimientos de Cristo Jesús en su vida.
Los miembros de la Comunidad Masculina tienen la posibilidad de consagrarse como Religiosos o como Religiosos Sacerdotes, tanto unos como otros siempre van en función de los más necesitados según nuestra Espiritualidad.
Los miembros de la Comunidad Femenina tienen la posibilidad de consagrarse como Religiosas en función de los más necesitados según nuestro Carisma, Espiritualidad y Apostolado propio.
Los Siervos y Siervas de Jesús abrazan la Castidad y se dan por completo a El, para amarlo con amor y corazón indiviso para entregarse a todos en el servicio, buscando así ser felices y alegres de una forma más plena. Optan por la Pobreza al vivir con entera disposición a lo que Dios les ofrezca y poniéndolo siempre al servicio de los demás sin tener nada como propio, aman la Obediencia en sometimiento pleno de la voluntad propia a la de Dios a través del Superior logrando vivir siempre con un gran sentido de unidad, también se entregan gratuita y oblativamente por amor en el servicio generoso a los hermanos más pobres y necesitados, es decir, a Cristo en su más humilde apariencia.
Si tienes inquietud comunícate con nuestros Promotores Vocacionales, ellos te indicarán los pasos a seguir además de que te ayudarán discernir en el proceso de tu vocación.
- Hombres dirigirse con el Hno. Francisco María de la O Alatorre a la Casa Central de los Hermanos con dirección en Buenos Aires 2901, Col. Providencia, C.P. 44630 en Guadalajara, Jal o al Tel. (01( (33) 36420357.
- Mujeres dirigirse con la Hna. María de la Cruz Fernández Muñoz a la Casa Central de las Hermanas con dirección en Río de Janeiro 2378, Col. Providencia, C.P. 44630 en Guadalajara o al Tel. (01) (33) 38174662.
Te pedimos Consagres tu vocación desde ahora a la Santísima Virgen María para que ella cuide y proteja tu entrega a Dios.